Incendios forestales pueden generar sus propias tormentas y complicar el combate al fuego
Los incendios forestales de gran intensidad pueden alcanzar condiciones capaces de modificar temporalmente la atmósfera y generar enormes columnas de humo que llegan a desarrollar fenómenos similares a tormentas.
Cuando el fuego libera grandes cantidades de calor, el aire caliente asciende rápidamente acompañado de humo y humedad. Bajo determinadas condiciones, este proceso puede formar nubes asociadas a incendios que producen fuertes corrientes de aire e incluso actividad eléctrica.
El fenómeno representa un riesgo adicional para los equipos de emergencia, ya que puede modificar repentinamente el comportamiento del fuego y complicar las labores de control. Por ello, los grandes incendios no solamente representan una amenaza sobre la superficie: también pueden generar condiciones atmosféricas que aumenten su peligrosidad.